A la mañana los cantos de los niños y niñas pidiendo caramelos me han despertado. Como ya no me iba a volver a dormir, he salido a comprobar si me habían metido el dinero en la cuenta, y hacer algunos recados más. Después he vuelto a casa y he hecho tortilla de patata y ensalada para comer. A la tarde no hemos hecho nada en especial porque lleva todo el día lloviendo un montón. Hacia la tarde noche he cogido la bici y bajo la lluvia he ido a una pizzería para coger unas pizzas para todos. Las calles estaban completamente vacías, solo algunos pocos taxis pasaban por ahí. El viento me dificultaba lo de andar con la bici y he terminado calada. Y encima cuando he llegado a la pizzería estaba cerrada, igual que todas las tiendas del camino.
Al final he vuelto a casa y Maxim ha cocinado pasta. Un chico macedonio que es voluntario en Polonia hoy se queda en nuestra casa, y Jadzia y el han traído un pan típico de aquí que lleva una moneda dentro. Hemos cortado el pan, un trozo para cada uno y al que le tocase la moneda significa que va a tener suerte en este año. Afortunadamente la moneda me ha tocado a mí. Después me he hecho un chocolate caliente, y ahora voy a ver una película Sueca, “Mannen som elsket Yngve”.
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